Ya van 4 días del 2008 que se me han hecho bastante largos no sé porqué. Quizás por el imsomnio crítico que he tenido durante estos días y el consecuente dolor de cabeza, o por la falta de costumbre de no hacer nada o por el hambre inmesa de actividad que siempre tengo. Quién sabe...
Pero me gustaría compartir con ustedes mi año nuevo.
Yo vengo de Viña y durante los últimos años allá viví en Rañaca que, digámoslo, es un lugar, en un 90%, para la clase media y media alta, por lo que los años nuevos en la playa se caracterizaban por gentes como mis papás, bien vestiditos con el chalequito polo, esperando los fuegos en un lugar apartado y seguro para lo que ellos representan.
Luego me vine a Santiago y la playa se cambio por la esquina de Padre Hurtado con las Condes: el mismo escenario.
Luego me hice actriz de teatro (cosa loca para mi familia) y cambié las casitas de allá arriba por la maravilla de vivir acá en el centro.
Es mi segundo año nuevo en la Alameda y definitivamente el mejor de todos. Estaba en la esquina de Estado rodeada de tamborileros que se lucían con coreografías grupales alegrando la espera de las 12 (es primera vez que los escucho tocar en el momento justo), carritos vendiendo churros y más de mil personas tirando challas, bailando en las calles, bañando al resto con champaña. Las familias ponían sofás tapizados de cartones improvisando un living en medio de la calle, los carabineros recibían abrazos de todo el mundo y las mujeres les daban tutos de pollos a sus hijas como las madres de allá arriba les niegan a los suyas tanta comida para que no engorden.
La Alameda estaba más viva que nunca y mi pololo me contó que así se veía el día que ganó el no. Él es más viejo. Se acuerda de todo eso porque estuvo allí. Yo sólo tenía nueve años y vivía en provincia así que es como si nunca hubiera pasado. Me decía que la gente bailaba y celebraba y que depronto se apagaron las luces, todo quedó oscuro, llegaron los milicos con helicópteros y gases lacrimógenos, que su hermana sufrió un colapso nervioso, que un flaite le puso limón en la nariz para que reaccionara y que todo la alegría se esfumó y se convirtió en pena y pánico.
Dieciocho años más tarde, estabamos parados en el mismo lugar sin miedo a ninguna represión, celebrando la vida y me di cuenta del verdadero motivo de felicidad de toda esa gente:
"Mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor"
(audio)
Año Nuevo en la Alameda
... Sol
3 comentarios:
y el metal tranquilo de mi voz...
no, no te asustes! me gusta fomentar el teatro aunque sólo unos cuantos pueden apreciarlo, pero a mi me habría encantado que alguien me dijera "hey, te curioseas por el teatro, mira te invito a esto esto y esto" :) yei !. reservaré ya tengo mi calendario teatral y estaría por la última semana de función de uds.
jajaja multifacética, qué pasa con la concentración previa? ah, perdón, ya erí expertosa!! :D jajaj, bkn te digo Holi y ahi mierda!!!
Hi,
Gracias por tu comentario en mi blog :D! anduve mirando tus espacios y me gustan bastante =P!, yo misma ando experimentando pa ver que sale, pero no logro entender html y me revienta las neuronas.
El centro, el centro ... hay algo que embruja de eso no? ... digo, llevo cuatro años viviendo en valpo y si, es un embrujo en si mismo, es maravilloso ... pero esta ciudad, Chagito, tiene algo que nos ata las raices bajo los dientes, tiene un doble perfil que se descascara en las pupilas si lo deshilvanas bien ...
Te dejo un abrazo.
Gia.
Santiago no está muerto. Solo es gris cuando quiere serlo.
Beijos, querida.
atte:
Paz
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